Ochenta niños han aprendido inglés y equitación en un novedoso campamento de
verano celebrado en Novallas, en la comarca de Tarazona y el Moncayo.
Concretamente, en el centro ecuestre ‘Campo Alegre’ y a lo largo de las últimas
tres semanas.
Los pequeños -con edades comprendidas entre los 6 y los 11 años- han
reforzado sus conocimientos de lengua extranjera en función del nivel, pero de
una manera divertida. Sobre todo, con juegos y canciones. “Llevan todo el año
con clases y en verano no quieren más clases”, apunta Mabel Ruiz, educadora y
responsable del campamento.
Por ejemplo, con el juego de las sillas, han repasado los colores; y pintando
camisetas, el vocabulario relacionado con el vestuario. Aunque también han
participado jóvenes de Educación Secundaria, que han aprovechado la presencia de
profesores nativos para hacer un completo repaso a todo lo aprendido en el
instituto durante este pasado curso, a petición de sus propios padres.
Los niños han contado con la presencia de una profesora procedente de los
Estados Unidos y de otro de madre americana. Los demás son educadores con
experiencia en academias de inglés y que estás acostumbrados a la enseñanza con
niños. “Nos ha ayudado a poder plantear todas las actividades con unos objetivos
y metodología bastante buenos”, opina Ruiz.
En cuanto a la equitación, muchos de los chavales ya sabían montar a caballo,
aunque también había casos de niños que nunca habían tenido contacto con este
animal. Lo primero que han tenido que hacer es acostumbrarse a él desde el
suelo, porque la confianza y seguridad son muy importantes.
Desde el suelo
“En un primer momento, cuando el niño no tiene nivel –explica Mabel Ruiz-,
empiezan tocándolo, cepillándolo, acostumbrándose a trabajar con él desde el
suelo, porque es una confianza muy importante. Saber que no pasa nada, tocarle
las patas, las herraduras. Empiezan a montar muy poco a poco”. Incluso han
llegado a hacer juegos sobre el caballo en la pista, sin ensillar, como el
pino.
“Lo más importante ya no es la técnica de equitación que han aprendido,
porque seis días no dan para mucho más, pero se han divertido mucho. Es lo más
importante”, confiesa la responsable del centro ‘Campo Alegre’ de Novallas.
De hecho, todos los niños confiesan haber disfrutado de este campamento, en
el que no sólo han aprendido inglés y a montar a caballo, sino que también han
hecho nuevos amigos. Pablo, de 8 años, vecino de Santa Cruz de Moncayo, ha
repasado las letras del abecedario y lo que más le ha gustado han sido los
caballos. Amaya, llegada desde Pamplona, ha hecho muchas amigas y le han
enseñado “a montar mucho mejor” y ensillar los caballos. Bruno, de 6 años y
natural de Cascante (Navarra), ha hecho también nuevos amigos.
Balance positivo
Desde el centro ecuestre hacen un balance muy positivo de este primer
campamento, que ha terminado este fin de semana después de tres semanas que han
atraído a un total de ochenta niños. “Ha habido mucha respuesta por parte de
padres y niños, se han quedado todos contentos. Es un balance muy positivo”,
afirma Mabel Ruiz.
Ha sido un campamento pionero en la comarca de Tarazona y el Moncayo, puesto
que nunca antes se había desarrollado nada igual en un centro ecuestre y en
combinación con el inglés. “Creo que podemos pensar para el futuro posibles
proyectos más ambiciosos, con más gente y mayor duración. Y este campamento
continuará seguro”, finaliza Ruiz.
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