Los primeros engrosaron un pelotón de 168 corredores, llegados desde los mejores equipos amateur de la península para participar en la 78 Clásica Ciclista Santa Cruz. La cita, convertida en la séptima de las ocho carreras valederas para la Copa de España, ofreció un bonito espectáculo de 160 kilómetros de recorrido y diez puertos puntuables, que reservaba para la final su gran prueba de fuego con la subida a Descarga. El catalán Eduard Prades, perteneciente al equipo Ayuntamiento de Tarragona, fue el vencedor de la carrera, con la que público y organizadores se mostraban más que satisfechos: «Nuestra única incertidumbre era el tiempo y hemos tenido la suerte de tenerlo de nuestra parte», apuntaban.
Marcando un ritmo distinto, pero levantando la misma expectación, se abría paso por las calles de Legazpi un vistoso desfile de carruajes de caballos. A la cabeza de la expedición figuraban ocho hermosos ejemplares, la mayoría de pura raza española, acompañados de algunos frisones holandeses y varios caballos cruzados. Tirados por ellos, iban luciendo carrocería cinco carruajes, cada uno procedente de un lugar distinto: «Han venido desde Fitero, Azagra, Milagro, Zarautz y Gabiria», explicaban Mariano Fernández y Marian Lasa, responsables del picadero Ormazarreta de Legazpi y organizadores del evento. «Queríamos traer algo diferente a las fiestas y pensamos en los desfiles de carruajes que habíamos visto en otros sitios, se lo planteamos al Ayuntamiento y estamos muy contentos con la acogida que hemos tenido», relataban. Los cinco carruajes, de corte campestre y modernos equipamientos, viajaban amarradados a los caballos con dos tipos de enganches: «Algunos van en limonera, tirados por un caballo, y otros en tronco, tirados por dos caballos», explicaban Marian y Mariano. El desfile se extendió por toda la localidad, dejando a los organizadores «con ganas de repetir».
También fue el día de la tamborrada infantil, en la que 165 niños recorrieron las calles capitaneados por el general, Andoni Carballo, y la cantinera mayor, Ane Mugerza. La cuadrilla ofreció sus mejores galas y sonrisas, en el sonoro estruendo de tambores que fue seguido por centenares de vecinos.
Junto a todo ello, la banda, los txistularis, los bolaris, el tiro al plato, los bertsolaris y la rondalla de Legazpi animaron la segunda jornada festiva.
Hasta el Día de Mirandaola
Quedan por delante tres intensos días de fiesta en Legazpi. Hoy se celebrará la IV Feria de Productos de Caserío y Ganado local, mañana tendrá lugar el día grande con la tradicional Ezpata Dantza y el domingo las celebraciones culminarán con la romería de Mirandaola, donde habrá ocasión de ver la ferrería en marcha y disfrutar de bertsolaris, dantzaris y una comida popular.
Fuente: diariovasco.es
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