«En los montes de Pajares hay entre cinco y diez camadas de lobos». Jesús García, portavoz de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Lobo (AGALL) en el Caudal, lamenta la situación del sector en las últimas semanas, cuando los cánidos han comenzado a atacar al ganado, asegura. Con el inicio del buen tiempo y el traslado del ganado en busca de pasto a las zonas más altas, donde pasa la noche, se inician también los problemas. Hasta tal punto, que se calcula que en lo que va de año han muerto ya 50 animales por las agresiones de los lobos. «Es en esta época cuando más ataques se producen», añade. La última agresión se produjo hace tan sólo dos semanas: los lobos mataron a un burro. Días atrás habían atacado a otro asno, así como a caballos, yeguas, ovejas y corderos.
Los ataques «son constantes en verano y en los meses previos», confirma el ganadero Javier Fernández, ya que durante el invierno mantienen a los animales en las cuadras. «Sin embargo, no nos quejamos tanto de los ataques como de los problemas que tenemos a la hora de cobrar los daños que nos provocan», afirma Fernández. Entre la pasada y la presente temporada, él ya ha perdido siete animales. «El Principado aún no me ha pagado. Necesitamos soluciones urgentes; no podemos perder lo que nos da de comer y tardar tanto en cobrar».
Ante esta situación, el portavoz de la asociación insta a la Consejería de Medio Ambiente a que «especifique con claridad la causa de la muerte del animal», ya que los guardias de Medio Ambiente se niegan, en muchas ocasiones, a tramitar partes de daños «utilizando argumentos poco convincentes o culpando de las muertes a los perros». Y si el ataque es de los canes, «es cuestión del Ayuntamiento». En cualquier caso, este ganadero defiende que es posible la convivencia con los lobos. «No pedimos el exterminio».
«Precios desfasados»
La muerte de esos 50 animales ha supuesto «pérdidas importantes». Por ejemplo, si «matan a un ternero de pocos meses, Medio Ambiente nos indemniza con 300 euros, pero hay que tener en cuenta -explica Fernando Menéndez- que ese ternero, cuando cumpliese un año, costaría más de 600 euros, por lo que siempre salimos perdiendo, ya que no piensan en cómo repercute la baja de cada animal».
Asimismo, los afectados critican que los precios «están desfasados, ya que la valoración de los daños no se ha cambiado desde 2002». Ante esta situación, piden a la consejería que actualice el baremo y que «se agilicen los pagos y se hagan en 15 días». En este momento, el tiempo establecido para el cobro es de tres meses y «hay granjeros que todavía no han cobrado la indemnización de reses muertas en junio de 2010. Es una vergüenza».
Según AGALL, durante 2010 se cuantificaron en la comarca del Caudal cerca de 200 animales muertos por ataques de cánidos. Los más indefensos son las ovejas. «En un sólo ataque, un lobo puede acabar con una decena de ellas. En cambio, los caballos o vacas, al ser más grandes, se defienden mejor».
Por su parte, el alcalde de Lena, en apoyo a los granjeros, insta al Principado a que tome «las medidas necesarias para que la labor de los ganaderos y la fauna salvaje puedan convivir en armonía». De hecho, explicó que, en los últimos meses, ha recibido varias quejas y que «ya es hora de que la consejería tome partido». Ramón Argüelles apuntó que los responsables de Medio Ambiente reconocieron «un aumento en la población de cánidos» y que se comprometieron a «buscar una solución para solventar este problema».
El Principado, en diciembre de 2010, organizó una batida y abatió a cuatro. Pero, para las ganaderos, «esta no es la solución», ya que tampoco desean la muerte de ningún animal.
Fuente: elcomercio.es
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