La calesita de la Plaza de España está en la memoria de muchos sevillanos. A este coche de caballos tirado por una burra se han subido generaciones y generaciones de vecinos y turistas. Y ahora vuelve a estar en la retina, pues a diario recorre la remodelada plaza para el disfrute de los más pequeños.
Parece que el tiempo no ha pasado por esta calesa, que bien podría considerarse otro monumento de Sevilla. Ha cumplido 70 años y sigue intacta. El coche, aunque en parte restaurado, es el mismo que se inauguró para la Exposición del 29. Su actual dueño heredó el negocio de su tío Miguel hace ahora veinte años. Lo único que ha cambiado, claro está, es el burro, que murió hace años. Ahora es la burrita Lucera la que a diario tira del viejo carro, que recorre la plaza, caminando alrededor de la fuente como si ésta fuera una noria. "No se desvía de su ruta, se la aprende de memoria y sabe cuándo tiene que pararse porque se ha terminado el paseo", explica José Manuel Tirado, su dueño.
La calesita de la Plaza de España, que paseó en las tardes soleadas de domingo a los niños de todos los barrios de la ciudad, hoy pasea a sus nietos. "Los abuelos son los que vienen con más ilusión, porque les trae muchos recuerdos de su infancia", asegura su dueño.
![]() |
| José Manuel Tirado con su "compañera" Lucera |
Lucera continúa hoy dando los mismos pasos que sus antecesores, a la misma velocidad, a pesar de ser jaleados por decenas de niños convertidos en cocheros. Pase lo que pase, el exacto cronómetro de la costumbre no se equivoca. Recuerdos en sepia, blanco y negro, color y marcos digitales.
A pesar de que muchos sevillanos dejaron de verla en la Plaza de España, el negocio se ha mantenido a lo largo de las últimas décadas, hasta que las vallas de las obras obligaron a guardar la calesita en el antiguo pabellón de Telefónica, junto al Colegio España. "La gente se extrañó al no verla porque resulta imposible imaginar la plaza sin su burrita de toda la vida; nos preguntaban mucho, incluso hasta el alcalde se interesó por ella", explica José Manuel Tirado.
Con la Plaza de España restaurada y reinagurada el pasado mes de octubre, Lucera vuelve a subir a su carro a los más pequeños. "Es muy entrañable ver cómo los niños vienen a la plaza sólo a subir en Lucera, incluso las madres nos cuentan que pasan la semana soñando con la burrita esperando a venir el fin de semana", añade.
José Manuel Tirado guarda en su memoria tantos recuerdos como niños han subido al cochecito. Resultaría imposible llegar a contarlos todos. "Por aquí han pasado muchísimo niños, famosos, como los nietos de la duquesa de Alba o los hijos de Ernesto Neyra", recuerda. Él mismo se crió bajo este carro del que hoy es dueño. "Pasaba las tardes enteras montando en el burrito al igual que hoy hacen mis sobrinos", asegura con cierta nostalgia, esperando que algún día ellos o sus hijos continúen con este negocio familiar. "Volver a funcionar tiene un gran valor para mí porque se trata de una tradición única en Sevilla, la cual hemos compartido de un modo u otro todos los sevillanos", añade.
De martes a domingo, hasta que se pone el sol, vuelve a andar Lucera, bien acompañada por su dueño, José Manuel, o por Juan, uno de los empleados. Por las noches descansa junto al pony que pasea a los niños en la Plaza de América en el antiguo pabellón de Telefónica: "La cuidamos como una más en la familia".
Sólo los niños pueden subir en Lucera, pero no hay edad para la ilusión. Los abuelos ven en la misma mirada de sus nietos el recuerdo de su propia infancia. Junto a las barcas de remo, también puestas en marcha tras la rehabilitación de la Plaza de España, son la estampa preferida de los más nostálgicos.
Fuente: Diario de Sevilla


No hay comentarios:
Publicar un comentario