El Salón Internacional del Caballo, Sicab, celebrará este año su XX edición. Lo hará entre las turbulencias creadas en la ciudad por la competencia que le puede surgir en Madrid, pero celebrando que hoy, 20 años después de aquel primer certamen que reunió a los principales ganaderos andaluces que luchaban contra las restricciones y las pérdidas causadas por la peste equina, el sector ha logrado una expansión tal que se estima que genera un volumen de negocio que ronda los 600 millones de euros. En esa evolución, el Sicab ha tenido mucho que ver.
A principios de los años noventa los ganaderos que criaban caballos pura raza españoles luchaban contra los efectos de una epidemia, la peste equina, que no sólo acabó con muchos de sus ejemplares sino que provocó el cierre de fronteras para estos ejemplares: ningún caballo español podía venderse fuera de nuestro país. En 1991 la epidemia había remitido pero las restricciones al comercio de ejemplares impuestas por la Unión Europea aún existían en Andalucía. Entonces la Asociación Nacional de Criadores de Caballo Español, Ancce, presidida por Carmen Martínez de Sola, optó por una salida hacia adelante: crear un salón monográfico de la raza en la entonces Feria de Muestras de Sevilla, provincia donde, por otra parte, se concentraban un buen número de las ganaderías del pura raza. A aquel primer certamen acudieron tan sólo 67 ganaderías, pero éstas concentraron sus mejores ejemplares, hasta 700, y la belleza del animal hizo el resto: aquél salón en teoría dirigido a los ganaderos recibió nada más y nada menos que 80.000 visitas.Y es que, además de la oportunidad que suponía ver tan hermosos ejemplares, contaba con el atractivo de un espectáculo único, el «Como bailan los caballos andaluces» de la Real Escuela de Arte Ecuestre de Jerez.
Aquel primer Sicab rompió todas las expectativas y apuntó que la idea, mezclar el negocio ganadero con el espectáculo, había dado resultados. El hecho de que en la siguiente edición, S.A.R. la Infanta Doña Elena inaugurase el certamen supuso el espaldarazo definitivo a un evento que el año siguiente se celebró ya sin restricciones al movimiento de caballos y que 20 años después del primer certamen reunirá ejemplares de 311 ganaderías y se ha convertido en el tercer evento de importancia de Sevilla, generando un volumen de negocio, incluyendo al propio Sicab y su repercusión en la ciudad, que se estima en torno a 30 millones de euros.
Llegó un momento en el que Sicab creció tanto, la demanda fue tal, que los 70.000 metros cuadrados de espacio expositivo de Fibes se le quedaron pequeños. Ante la demanda existente hubo que recurrir a ocupar primero los triángulos entre pabellones, luego a carpas provisionales....y por último a seleccionar el número de ejemplares que podrían estar en él, sólo los ganadores de los concursos morfológicos y un número limitado por hierro. En la zona comercial, ha habido lista de espera durante años. Pero ese no fue el único problema, la ampliación de Fibes, el nuevo auditorio, redujo aún más el espacio para aparcar en un evento que ha llegado a atraer en algunas ediciones a cerca de 300.000 personas.
De forma paralela, el certamen se convertía en un foco de atracción no sólo para los sevillanos sino para los foráneos. Junto a los ganaderos paseaban por el Sicab actores y cantantes de renombre, miembros de la jet set, toreros, modelos... y, paralelamente, se sucedían presentaciones de productos de lo más diversos, relacionados con el mundo del caballo o no, que daban muestra de la repercusión del salón.
Ante el éxito, a este certamen tan exitoso también le salieron «novios», Málaga y Madrid lanzaron iniciativas varias para intentar atraerse el evento, que hasta este año no han surtido efecto.
La crisis, que ha afectado al sector del caballo como a tantos otros, y la necesidad de los ganaderos de abrir más mercado como salida, apuntan en Ancce ha hecho que finalmente se ha aceptado por hacer otra feria en Madrid en fechas diferentes.
Fuente: ABC Sevilla

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