La rapa que organizaba Monte Faro era la más importante de la comarca y había cumplido una década. Cada verano se bajaban del monte decenas de caballos al curro situado en el Campo da Areosa, en Vimianzo. La asociación invirtió más de 120.000 euros en preparar las instalaciones para organizar unas fiestas a las que acudían miles de turistas.
Desde Monte Faro anunciaban cada año bajas entre los équidos por los constantes ataques de los lobos. Los cánidos ya tenían muy mermada la población caballar. Ahora, los 62 que quedaban pastan en una finca de Lugo y solo permanecen una docena en el monte de O Peón.
Fuente: EFE

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