La villa de Posada acogió ayer una nueva edición de su centenaria feria del Pilar, aunque hace nueve años que los actos centrales tienen al caballo como protagonista exclusivo. Vacas, ovejas y cabras ya no despiertan ningún interés.
La fecha festiva sigue manteniendo vigencia y se contaban por centenares los vecinos, curiosos y turistas que llegaron a la finca de La Rectoral, donde los platos fuertes de la jornada eran una exhibición de volteo a cargo de 14 alumnos de la escuela de equitación Club Montañas y Caballos, así como la IX edición del concurso de destreza equina.
Empezaron los más pequeños, los chavales que reciben enseñanzas en Porrúa por parte de la amazona llanisca Irene Carreño. Ellos eran Malén Pires, Nerea Díaz, Elena Rodríguez, Jimena Orejas, Cristina Hevia, Juan Haces, Juan Santón, Virginia Álvarez, Bárbara Rivero, Naira Cordero, Ignacio Diego, Sandra Sánchez, Ana Rivero y Eva de la Vega, la benjamín del grupo, con ocho años.
Tal como exige la técnica del volteo, los chavales realizaron ejercicios sobre un caballo combinando destreza y equilibrio, además de paso, trote y galope. Todos utilizaron el mismo equino, un caballo de manto blanco y fina estampa que responde al nombre de 'Lucas'. Las mayores ovaciones de la mañana fueron para ellos, que llevan varios años acudiendo a Posada.
Y superado el mediodía daba comienzo el concurso de destreza equina, una prueba en la que compitieron 28 jinetes representando a varios concejos de la comarca.
La competición se desarrollaba sobre un circuito repleto de obstáculos y pasos estrechos que los caballos tenían que recorrer en el menor tiempo posible. Antes de cruzar la línea de meta los jinetes podían ensartar su espada de madera en la argolla de una cinta y la buena puntería se premiaba con una bonificación de cinco segundos en el tiempo que hubieran invertido en finalizar la prueba.
El jurado estaba formado por tres mujeres: Sonia Puertas, Beatriz Torga y Patricia Ruenes y sus decisiones eran inapelables a la hora de imponer segundos de penalización por saltarse o rozar los obstáculos. Y entre los participantes había un debutante cuya presencia fue muy jaleada. Se trataba de Diego Sánchez, jinete llegado desde Vibaño y que tiene once años.
El ganador de la prueba fue Tito Ruenes, de Posada, que batió el récord de anteriores ediciones con un tiempo de 38 segundos y 53 décimas. En segundo lugar se situó Marco Prieto, natural de Margolles, que invirtió 40,98. La tercera plaza fue para Juan Pesquera, de El Allende, con un tiempo de 45,83, mientras que en cuarto lugar se situaba Alejandro Allende, de Santianes, con un registro de 46,85. Quinto era Raúl Martín, que invirtió 47,04.
Los cinco primeros clasificados se repartieron 600 euros, sacos de pienso y trofeos.
Fuente: El comercio digital



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